sábado, 10 de julio de 2010

El Zanate (intertextos: El buitre- Kafka y El cuervo- Poe)

Eráse un zanate que me picaba los ojos. Mis lentes se habían roto, y al vivo mis ojos, al viento del pico del ave nada más.
Yo sentado con los pies descalzos y los ojos sobre la ventana, los portazos que rompen el silencio a la llegada de un ave que vendrá mañana. El sonido estruendoso que se acerca de atrás, de fuera de mi habitación tranquila, ruido de familia y nada más.
Habrían de cambiar los llantos de allá afuera, cuando el viento inquietará mi estancia. ¡Oh! no, que mi idea del cuervo no muera, invada a "un" la lucidez fantástica: Jamás.
Los lentes oscuros evitaron el acecho, del miedo al buitre que se haría provecho: con mis pies, pies tendidos al suelo, guías de su circular vuelo: que en mi boca no sería más.
Demonio en su mirada, lo hacía antiprofeta de hombres que vomitan el alma tras provocar arcadas, sus alas ondeaban inquietas: la serenidad que a ellos no llegaría jamás.
Negado al deseo de preguntarle su nombre, me admire de su profunda compañía: venidera de la inmundicia humana, permanente hasta el amanecer del día. Su aroma conllevó a la abrupta distracción, alejando mis oídos de flujos sonoros, haciendo así a la nariz en acción. A la noche mis ojos, ¡Para siempre jamás!.
Sin consejo de nadie, el zanate consumió mis ojos, llorosos de sangre, ríos rojos. Esperando mi inmóvil figura, un buitre evocando a la tristura. El cuervo así, permanecía contemplando mi dolor desde dentro. De nombre Jamás.

Espinosa Zaragoza Mario Alberto

1 comentario:

  1. jajaja pero qué nombre! : )
    poe es muy bueno, y el cuervo es de mis cuentos favoritos
    lindo recordatorio de tu parte

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