Pablo [J]
martes, 20 de septiembre de 2011
a/puntes suspensivos. (1)
Retroceder, un texto empieza ahí, deletrea una frontera. La geografía constituye elementos impersonales, todo personaje empieza desde un punto del relieve; no hay vientres, la localidad corresponde a un vacío en los orígenes. Alguien está [posiblemente] escribiendo, escribió él acerca de las líneas de curva irrecuperable. Todo segmento pareciera tener la condición de efecto en una lectura temporal, la alienación de sí es la conciencia de eso. Aparecer, los personajes se lamentan de aparecer, su figura no deja de ser una fantasmagoría y ya presentan un cuadro de síntomas potencialmente mortíferos, la aceleración no es la expresión de un correr en infinitivo, porque eso pondría toda ficción en el encuentro con un nuevo segmento de la muerte, una patología del siendo-estacionario. Ni un renacer, sin más, la resistencia es una cruza definitiva, todo texto supone una extensión del vacío de sus personajes en un estado de ánimo plástico, es decir, en posibilidad de contracción y prolongación. Hacerlo público, la inversión expresa una noción última, un límite des-ligado de la frontera, una transparencia por fin lograda del tiempo. Contar uno a uno y, con tiempo, conectar puntos para hablar de una singularidad del texto.
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