jueves, 15 de diciembre de 2011

Avances ópticos

Siento, y ¿Quién corre? si lo hiciera. La espontaneidad explicada sería un umbral distinguido, elegante y, hacia las puertas de bienvenida se distingue un tronco muscular roto, un cráneo, una figura a distancia del polvo. Opeyemi repite el desayuno, unas sardinas escamosas, planeación es una recuperación de lagunas, el temblor en una sardina al estómago es un a-sensorial, y ese sismo al fondo de las aguas, la pesca deliciosa donde se prepara la evolución. Va sin mí, se pierde entre la memoria desértica. Nadie ha deseado nunca un giro preciso, la variedad de los minerales, las piedras aparecen, la sangre es un tema entre líquidos: inversiones descabelladas, ahora sígame hacia los pasos geocortos con discreción de profeta. Opeyemi se asegura en un silencio, cuentos tensores son el repaso de la sardina en su secreción definitiva, liquidar la confianza, de ser el retrato perdido entre fuegos. Tómelo sin ningún motivo, incluso aparezca detrás de ese juego inclusivo, ¿Alguna vez alguien a corrido con precisión zoomática? A la interrogante, un nostálgico (carne calcinada con renovación a-séptica, ella sabe el nombre de si misma) dibujo. Ahora mírese.

Danté Manzana

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