martes, 5 de julio de 2011

Contorno metafórico y salvajístico

Conversar consigo mismo, y un puñetazo a la conciencia de un planeta que ha eliminado todos los verbos. Un cuento, lo quiere uno aproximativo, de hecho, la conjugación sin persona haría la historia más amplia. Un hombre la estaría pensando por el resto de su vida, mientras un tigre descansaba, su rugido más o menos escandaloso convence a Zaragoza de rascarse lateral izquierda de su cuello. Pensativo, la entrevista, un hombre se admira de conocer el signo de interrogación, la forma inacabada de las manchitas es una hoja en blanco, asegura el tigre, seguro de que lo están entrevistando. Garritas, cierta la respuesta de que es difícil no ser admirado con ese afuera; cuento en fotogramas, Zaragoza con el índice roto estrena su cámara, así luce un hombre parado en medio de la nada. El tigre desnudo es tigre, Zaragoza desnudo es artístico, muy poquito transparente se enrosca los pelos, un blanco y negro en espiral. El manifiesto de los hombres caníbales, con todo y las instrucciones para sazonarse a si mismo, en la conciencia bien corrugada, algo gris y ya unificado de colores por la nariz del tigre su ceniza. Materia gris no lo es algo, y en una materia saltando un rasguño le hace al hombre, hemorragia ¿Cómo ha sigo su última mancha? lágrima en el ojo, llorar es la conciliación de la inmensidad del océano conmigo. En un diálogo de la mesa de a lado, eso es la esencia de la mancha, tigráceo, me he enamorado de sus ojos. Un hombre se talla, y sí ha despertado, y hace una lista de Enero a Diciembre. Zaragoza responde diciendo: El cuento es un grrrrrr/ en una estilística de rayas.

Danté Manzana

No hay comentarios:

Publicar un comentario