domingo, 20 de diciembre de 2009

La máscara más cara

"Llenamos la apariencia física del ser que está ante nosotros con todas las nociones que respecto a él tenemos, y el aspecto total que de una persona nos formamos está integrado en su mayor parte por dichas razones."

Marcel Proust-En busca del tiempo perdido


Últimamente no había tenido ni un sólo cliente, la venta de máscaras en estas temporadas no es buena, apenas y da para mantenerse. Me sorprende que prefieran un gorro de santa de una bellísima máscara multicolor, para estas noches todos deberían comprarme una máscara que les diera porte, que les pusiera a destacar entre los demás.

Pero mi racha tenía que acabar, los niños ahora compran toda clase de máscaras de luchador, le quita seriedad a mi negocio exibir al rey mysterio ó a la parca, pero uno tiene que acoplarse a los demás. A parte, hace unos días vinó un hombre admirable, qué, valga la redundancia, sabe lo que se tiene que admirar. ¡Las máscaras!.

—Buenos días señor, hmm, busco una máscara, una de calidad, que me haga ver por arriba de los demás, porque esta noche buena quiero lucir perfecto —dijo ansioso el hombre, mientras miraba de lado a lado mi ordenada tienda— y enseñeme un diseño novedoso, soy muy exigente.

—Entonces platiqueme ¿A qué tipo de cena acudirá?— pregunte simulando seriedad.

—Cena normal, en esta ocasión toca estar con la familia, pero imagine la impresión de sorpresa al ver que yo, el serio, ahora llegó con una máscara; será el tema de la noche, pero claro, no olvide lo novedosa que tiene que ser.

—Miré, éstas son nuevas las hice yo mismo—y ponía sobre la mesa lo que un mes antes había adquirido—personalmente usaría las de color gris.

—Ahora que lo pienso, no entiendo lo novedoso, parece que en su mayoría no tienen forma, a parte mejor una que sólo cubra de la nariz para arriba, porque hablaré mucho de mi ocurrencia.

—Llevesé una máscara clásica, en blanco, sencillisima como todas las que tengo aquí, bueno hay muchos colores, pero le notó muy cerrado a experimentar.

—No, no,—insistía aún el hombre—claro que experimentaré, por eso es que estoy aquí, pero me gusta mi sonrisa, sólo quiero un antifaz, ha no, una máscara que cubra mis arrugas, pero recuerde que deje ver mi sonrisa y que no tengo colores muy folclóricos, eso es de gala.

—Cheque estas—y seguía sacando, y el cliente no se convencía.

En su mayoría, los clientes parecen confundidos sobre el tipo de máscara que quieren, y aunque esta era una ocasión anormal, el hombre se expresaba igual que todos, el resultado no varía jamás, sea quién sea, deciden pagar la máscara que realmente les gusta, lo que buscan a pesar de tantos rodeos.

—Gracias, sí, igual que pase bien noche buena—Le despide tras su larga estancia y lo que el categorizaba como "un gusto muy exigente".

Se había llevado las máscara más cara, sonreía con la paga en mis manos y reí todo el día por pensar en el mal gusto que en esencia tenía aquél hombre. Sobre la clientela, siguió igual que siempre.

Espinosa Zaragoza Mario.

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