martes, 15 de diciembre de 2009

El viejo y el violín

Para contar historias se bastarán las palabras de alguien. Pero la imagen que presencie la noche de ayer a provocado en mí una nostalgia que me motiva a escribir lo siguiente.

En una peluquería, de esas típicas que han sido sustituidas mayoritariamente por las estéticas en la actualidad; le hallé, era un viejo peluquero que aún pretenden mantener el negocio.

No me sorprendió el haberle visto solo, como de costumbre el negocio lucía miserable, no había cambio alguno desde la primera vez que le vi —y no hace menos de 5 años que le note—, pero en ésta ocasión no sintonizaba en su radio ninguna estación. No había voz alguna que llenase el lugar; esta vez los sonidos pertenecían a un violín, mismo que tocaba de manera errante. Supongo por la calidad y estilo que eran sólo ejercicios básicos.

Atraído por ese sonido más o menos melodioso, al instante la imagen causo en mí una sensación que segundos después categorice como nostalgia. No es increíble tener en escena a un anciano haciendo del violín notas totalmente agudas, y relacionarle casi de inmediato con el fin de su vida.

Porque en lo que corresponde a la percepción audiovisual, en ocasiones opto por construir mentalmente la historia del o los sujetos, a darle como un suceso irrelevante.

Así que, dispuesto, comparé por un periodo no muy largo, el arte con el oficio, y no fue difícil elegir al primero como un objeto de acción favorable para cualquier vida. Finalmente, en lo que corresponde a la causa de mi nostalgia, pensé en los oficios como una necesidad global, se pasa el tiempo sirviéndose de otros y a la vez, como aquél peluquero, siviendole a los demás. Pero en este caso no estime el uso del violín como un pasatiempo, para mí fue la expresión de un NO al desarrollo de un joven artista.

Y ahora, al pensar en ese viejo que cambio sus ordinarias tijeras por un elegante violín. Me interrogó <¿Habrá sido real la inspiración que yo imagine de él cuando niño?; y sí así fuese ¿Aún lo recordará, ó habre sido yo, quién impresionado por la escena, se apodero de esa memoria?>.

Después de la alucinación metafísica, asocie la música e imagen al proceso de creación de un cuento. Y eso sí lo puedo afirmar.

Espinosa Zaragoza Mario

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